El progreso cero neto se ha convertido en una de las pruebas empresariales más urgentes de esta década. A medida que se acerca 2030, las empresas ya no pueden confiar en promesas lejanas sobre el clima. Inversores, reguladores, clientes y empleados esperan ahora medidas cuantificables. Por lo tanto, los equipos de sostenibilidad deben mostrar cómo los objetivos climáticos se conectan con reducciones reales de emisiones, inversión de capital, compromiso de la cadena de suministro e informes transparentes.
El progreso neto cero también varía mucho entre empresas y sectores. Algunas empresas han reducido sus emisiones operativas y han invertido en energías limpias. Sin embargo, otras siguen teniendo problemas con las emisiones de Alcance 3, los datos de los proveedores, el impacto de los productos y los costes de transición. Como resultado, la brecha entre la ambición climática y los resultados climáticos se ha hecho más visible.
Por qué son importantes los objetivos climáticos para 2030
Muchos objetivos climáticos corporativos utilizan 2030 como hito clave. Esta fecha es importante porque ofrece a las empresas un punto de control a corto plazo antes de 2050. Sin embargo, 2030 está ya lo bastante cerca como para comprobar si las empresas han elaborado planes de transición reales o sólo compromisos públicos.
Trellis pone de relieve esta cuestión a través de su “Persiguiendo el Net Zero”que sigue el progreso de las empresas hacia los objetivos climáticos para 2030. La serie muestra que el rendimiento neto cero no puede juzgarse a través de un objetivo principal. Por el contrario, cada empresa debe examinar más detenidamente su perfil de emisiones, los retos del sector, la estrategia de energía limpia, la exposición de la cadena de suministro y las opciones de inversión.
Este enfoque caso por caso es importante. Por ejemplo, una empresa tecnológica puede reducir las emisiones energéticas de su oficina más rápidamente que una empresa alimentaria, siderúrgica, de transporte o manufacturera puede reducir las emisiones de su cadena de valor. Sin embargo, todos los sectores necesitan objetivos creíbles, una gobernanza sólida y planes prácticos de reducción del carbono.
La brecha entre objetivos y acción
Los compromisos empresariales de reducción a cero han aumentado rápidamente. Pero los avances no siempre están a la altura de las ambiciones. Según Accenture que sólo 16% de las mayores empresas del mundo estaban en vías de alcanzar el objetivo de cero emisiones netas en sus operaciones para 2050. Además, casi la mitad seguían aumentando las emisiones.
Esto supone una clara advertencia para los líderes en sostenibilidad. Un objetivo neto cero no prueba que una empresa tenga una vía creíble. Por el contrario, las empresas necesitan objetivos intermedios mensurables, una rendición de cuentas clara y planes de capital que apoyen la descarbonización.
Además, los equipos de sostenibilidad deben ir más allá de los ciclos anuales de presentación de informes. Deben trabajar con los departamentos de finanzas, compras, operaciones, diseño de productos, jurídico y de relaciones con los inversores. De lo contrario, los objetivos climáticos seguirán estando separados de las decisiones empresariales.
El Ámbito 3 sigue siendo el reto más difícil
Las emisiones de alcance 3 suelen representar la mayor parte de la huella climática de una empresa. Estas emisiones proceden de los proveedores, la logística, el uso de productos, los bienes adquiridos, los viajes de negocios, los residuos y otras actividades de la cadena de valor. Por lo tanto, las empresas no pueden lograr un progreso neto cero significativo sin disponer de mejores datos sobre la cadena de suministro.
Sin embargo, la reducción del Alcance 3 sigue siendo difícil. Muchas empresas dependen de proveedores que carecen de datos sobre emisiones, herramientas climáticas o capacidad financiera. Además, algunas empresas operan a través de complejas cadenas de suministro mundiales en las que la trazabilidad sigue siendo limitada.
Por eso, la gestión sostenible de la cadena de suministro desempeña ahora un papel central en la acción por el clima. Las empresas necesitan programas de compromiso con los proveedores, criterios de contratación, un concepto del ciclo de vida de los productos y sistemas de datos. Además, necesitan conectar el rendimiento de los proveedores con sus planes de transición climática.
Los inversores quieren planes de transición creíbles
Los inversores van ahora más allá de los compromisos climáticos. Quieren saber si las empresas pueden cumplirlas. Por ello, los planes de transición creíbles son esenciales para la confianza de los inversores y la responsabilidad climática.
En La Alianza Mundial de Evaluación Comparativa evalúa a las empresas sobre la credibilidad del plan de transición en ámbitos como la notificación de emisiones, la definición de objetivos, la planificación de bajas emisiones de carbono, la gobernanza, la política, la inversión y el rendimiento. Este tipo de evaluación comparativa demuestra por qué las empresas deben conectar la estrategia con acciones mensurables.
CDP también refuerza la importancia de la divulgación de información medioambiental. Miles de empresas divulgan datos medioambientales a través de CDP, mientras que los inversores utilizan esta información para evaluar el riesgo climático y la resistencia de las empresas. Por tanto, la presentación de informes tiene ahora una finalidad estratégica. Ayuda a las empresas a explicar sus avances, detectar lagunas y responder a las expectativas de las partes interesadas.
De la promesa climática al plan de negocio
Las empresas que deseen un progreso neto cero más sólido deben tratar la acción por el clima como un plan de transformación empresarial. En primer lugar, deben medir las emisiones de Alcance 1, Alcance 2 y Alcance 3 material. A continuación, deben fijar objetivos a corto plazo con base científica y vincularlos a decisiones operativas.
A continuación, las empresas deben alinear la inversión de capital con los objetivos climáticos. La adquisición de energías limpias, la electrificación de la flota, la eficiencia energética, el diseño circular, la mejora de los proveedores y los materiales con bajas emisiones de carbono suelen requerir inversiones iniciales. Sin embargo, estas acciones también pueden reducir el riesgo, proteger el acceso al mercado y apoyar la competitividad a largo plazo.
Además, las empresas deben mejorar la responsabilidad interna. Los equipos de sostenibilidad no pueden cumplir solos los objetivos climáticos. Finanzas debe evaluar las necesidades de inversión. Las compras deben implicar a los proveedores. Las operaciones deben reducir el consumo de energía. Los equipos de producto deben replantearse el diseño. La dirección debe dar visibilidad a los objetivos climáticos.
Por qué los informes ESG apoyan el progreso Net Zero
Los informes ASG ofrecen a las empresas una forma estructurada de explicar sus resultados en materia climática. Sin embargo, los informes no deben convertirse en un ejercicio de marcar casillas. Por el contrario, debe ayudar a los equipos a seguir los progresos, identificar los riesgos y comunicar los resultados con claridad.
Los informes ESG sólidos incluyen datos sobre emisiones, gobernanza, riesgos climáticos, objetivos, metodologías y actualizaciones de los avances. También explica los retos pendientes. Esta honestidad genera confianza porque las partes interesadas comprenden que el trabajo de transición requiere tiempo, recursos y disciplina.
Al mismo tiempo, una información deficiente puede debilitar la credibilidad. Un lenguaje impreciso, la falta de datos de Alcance 3, unas líneas de base poco claras y unos objetivos intermedios débiles pueden suscitar preocupaciones de lavado verde. Por lo tanto, los profesionales de la sostenibilidad necesitan conocimientos prácticos sobre marcos de información, divulgación climática y contabilidad del carbono.
Competencias que necesitan los equipos de sostenibilidad
La próxima fase de la labor climática requiere conocimientos prácticos. Los profesionales deben comprender la estrategia de reducción de carbono, los informes ESG, las emisiones de Alcance 3, el compromiso de los proveedores, la planificación de la transición y los riesgos empresariales relacionados con el clima.
Además, los equipos tienen que traducir los datos técnicos en decisiones. Deben ayudar a los dirigentes a comprender de dónde proceden las emisiones, qué medidas son más importantes y cómo deben medirse los avances. Esto convierte el conocimiento del clima en una capacidad de liderazgo, no sólo en una función informativa.
Convertir en acción el progreso Net Zero
El progreso neto cero definirá la credibilidad del liderazgo climático de las empresas antes de 2030. Las empresas que actúen ahora pueden pasar de las promesas a largo plazo a una acción climática mensurable. Sin embargo, necesitan profesionales formados que puedan diseñar estrategias de reducción de carbono, mejorar los informes ESG y gestionar las emisiones de la cadena de suministro.
Para desarrollar estas habilidades, la Academia de Sostenibilidad ofrece tres cursos en línea certificados:
Certificado en línea sobre estrategia de reducción del carbono
Certificado en línea sobre informes de sostenibilidad (ESG)
Diploma en Gestión Sostenible de la Cadena de Suministro
Juntos, estos cursos ayudan a los profesionales de la sostenibilidad a convertir el progreso neto cero en acciones prácticas, informes creíbles y una mayor responsabilidad climática antes de 2030.
Preguntas frecuentes
¿Qué significa progreso neto cero?
El progreso neto cero significa que una empresa pasa de las promesas climáticas a reducciones cuantificables de las emisiones. Incluye objetivos claros, planes de transición creíbles, datos de alcance 1, 2 y 3 e informes ESG periódicos.
¿Por qué 2030 es importante para los objetivos de balance cero?
2030 es un hito clave porque muchas empresas han fijado objetivos climáticos provisionales para ese año. Por lo tanto, muestra si las promesas a largo plazo de cero emisiones netas se han convertido en una acción empresarial real.
¿Por qué las empresas tienen problemas con las emisiones de Alcance 3?
Las empresas tienen dificultades con las emisiones de Alcance 3 porque dependen de los datos de los proveedores, el uso de productos, la logística y las actividades de la cadena de valor. Por ello, necesitan una mayor implicación en la cadena de suministro y mejores sistemas de contabilidad del carbono.
¿Cómo pueden los informes ESG apoyar la acción por el clima?
Los informes ASG ayudan a las empresas a hacer un seguimiento de las emisiones, revelar los riesgos climáticos, medir los avances y generar confianza entre los inversores. Además, una información sólida reduce el riesgo de lavado verde y mejora la rendición de cuentas sobre el clima.